Dicen que soy una diosa, una diosa del placer, del sexo, del erotismo y de la sensualidad. Me gusta relajarme cada dia después de un duro dia de trabajo en el hospital. Cuando me pongo frente a mi cam estoy deseando que me acaricies con tus palabras y mientras miro como te masturbas mirándome, mi dulce coñito se empapa de fluidos deseando que metas tu polla en él. ¿Mi locura y mi fantasia diaria? Satisfacerte con mi cuerpo. Mis gritos de placer te llevarán a otro mundo inimaginable hasta ahora. ¿Te lo vas a perder? Entra en mi videochat y comprobarás como podemos llegar a la vez al septimo cielo sin ni siquiera tocarnos.
Siempre he querido saber el secreto de estas chicas a las que les cuesta bien poco tener un orgasmo detrás de otro, en el fondo, muchas veces he sentido envidia, no envidia de querer ser como ellas y correrme hasta diez veces, sino de experimentar aunque fuera por una vez en mi vida una experiencia como esa, no es que yo esté descontenta con mi sexualidad, que por supuesto que no lo estoy, simplemente me gusta probar cosas nuevas y diferentes, lo cotidiano me aburre.
Muchas chicas me decían que eso no se podía aprender, sino que simplemente se nacía con ello, otras me decían que a base de muchos años de experiencia habían conseguido mediante consoladores llegar una y otra vez a conseguir correrse varias veces seguidas, eso fue lo que me llevó a intentar lograrlo, pero muy a mi pesar sin éxito, ya que una vez me había corrido me quedaba relajadísima y satisfecha e intentaba tocarme de nuevo pero el clítoris me dolía mucho y no me dejaba seguir.
Por consiguiente dejé de intentarlo y conformarme con esperar unos diez minutos antes de volver a tener otro orgasmo y estaba muy contenta, seguí yendo con personas a locales liberales y unas chicas tenían orgasmos múltiples y otras no y me encantaba comerles el coñito y hacerles correr varias veces porque eso a mí me ponía a mil ya que yo hasta el momento no lo había conseguido, lo dejé por imposible.
Pero un buen día sucedió lo inexplicable, como otro día cualquiera había quedado con un chico al que conocí por internet, claro está después de haber chateado mucho con él y contactar por una página con la que no he tenido nunca problemas, primero como de costumbre quedé en una cafetería para tomar algo y conocerlo en persona, me gusta acostarme con gente desconocida pero a la vez que tenga los mismos gustos más o menos que yo, pero no me lo creía , ese chico era perfecto, cuando lo vi empecé a buscar otro chico porque no me creía lo que vi. Por la cam se veía guapo pero no llegué a imaginar nunca que lo fuera tanto.
Medía uno ochenta por lo menos, estaba junto y como me gustan a mi musculoso pero lo justo, en su peso y sus ojos fueron lo que más me impresionaron, eran, eran como si tuviese escrito en ellos el puro vicio, con solo una mirada hizo que mi coño se humedeciera, ese color negro azabache y su forma achinada, su olor, en fin, casi no pode entablar una conversación porque mi voz temblaba una y otra vez, con lo que soy yo, madre mía. Así que sin pensármelo una vez nos fuimos a un hotel y allí sucedió lo que nunca imaginé.
Nos desnudamos muy precipitadamente como si tuviéramos un imán que nos atrajera, como si la naturaleza no pudiera controlar nuestros cuerpos y los desnudara solos, sus caricias, sus besos, y sus palabras invadieron todo mi ser y mi mente se olvidó por completo de todo, solamente sentía como una extraña vibración por todo mi cuerpo, después de hacerme el amor varias veces seguidas, descansando entre caricias y tiernos besos empezó a arrastrar su cabeza lentamente desde mi cuello a mi pelvis pasando por mi pecho y tocándolo casi inapreciablemente por su lengua mojada y suave, cuando llego hasta mi coñito, no sé cómo explicarlo pero lo hizo tan suavemente, tan lentamente como si fuera de otro mundo, no tarde ni dos minutos en llegar a ese primer orgasmo pero lo mejor de todo es que el clítoris no me dolía, es como si ni siquiera lo hubiera tocado y así siguió hasta tres veces, no me lo podía creer pero eso estaba pasando, cuando hablamos por el chat yo le expliqué que no conseguía llegar dos veces seguidas a un orgasmo y él me decía que él conseguiría no una, sino más veces y así fue, ahora somos muy buenos amigos y salimos juntos bastante de vez en cuando.
Gracias a él descubrí que con sensualidad y ganas todo lo inalcanzable se puede llegar a conseguir. Un besito muy grande para: Uno de mis grandes Dioses.
ISIS